PROYECTO CONEXTADOS

Fecha: 2020

Fundación Alón, Escuela Juan Pablo II y Fundación Cruz del Tercer Milenio

La Escuela Juan Pablo II de Coquimbo fue inaugurada el año 2005 en un lugar que se ha estigmatizado como sector de extremo riesgo social, narcotráfico, prostitución y un foco principal de conflictos en la dinámica familia-escuela. Pero junto a esa marca de peligrosidad, marginalidad y pobreza, hay un patrón que había que potenciar: el esfuerzo, el sacrificio, el saber hacer mucho con poco.

Margarita General Torrejón asumía como directora con el compromiso de iniciar una transformación basada en la relación estrecha entre padres y escuela, para alcanzar que los niños, además de buenos estudiantes fueran buenas personas, sin importar el área en el que se desempeñaran en su vida adulta.

De ahí surgió un programa de acercamiento en paralelo a la contención de cada familia en momentos de crisis. El equipo interno era vital también. Comenzaron a organizarse para recoger basura y plantar árboles. Convocarlos con mayor regularidad y hacerles conscientes de que la escuela era también de ellos. Después de 10 años se han visto los resultados: en la escuela no hay robos ni desmanes. Incluso, en el cierre por vacaciones no ha habido necesidad de guardia que vigile la institución.

La Escuela Juan Pablo II fue creada no sólo para educar, sino para contener y transformar una dinámica social que vulneraba los derechos de los niños y adolecentes, una visión que se ha mantenido por más de una década, con claros indicadores de éxito, pero cuya misión, se ha visto fuertemente dificultada a causa de la pandemia de Sars-Covid19, que ha fragmentado el lazo de confianza entre estudiantes y profesores, al negarse el contacto diario con psicólogos, orientadores y asistentes sociales.

La falta de comunicación de marzo a junio ha significado una baja sustancial en el rendimiento académico. Por otra parte, los estudiantes han experimentado una desmotivación generalizada y nuevamente han presenciado una vulneración de sus derechos.

Por esa razón, se propone la creación de un Puente Educativo Socio-Afectivo,  que permitirá mantener el contacto con los estudiantes y sus familias, con el fin de mitigar las consecuencias que ha traído esta pandemia sobre el rendimiento académico y bienestar emocional de los educandos.

Considerando el esfuerzo y compromiso con que el personal de la Escuela y de los Apoderados han afrontado otros proyectos en beneficio de los niños, niñas y adolescentes, se propone dotar a cada estudiante de 4° a 6° año básico de la Escuela Juan Pablo II de un teléfono móvil con acceso a internet a través de una plataforma administrativa (tipo empresa) que permita al educador dosificar el acceso a voz y datos, de tal manera que el recurso esté disponible para las clases y sesiones con los profesionales a cargo de garantizar sus derechos. 

Este proyecto se realiza gracias a la alianza de cinco instituciones: ALON, que se ha encargado de realizar los estudios previos de identificación de necesidades, supervisar la entrega de los equipos, asegurar el correcto funcionamiento del programa y evaluar la intervención externa de psicólogos y asistentes sociales; la Fundación Cruz del Tercer Milenio; el Centro de Padres y Apoderados; y la Dirección y Equipo Técnico de la Escuela Juan Pablo II.